
La Rutina es igual, pero ahora es diferente. Hay conciencia de qué somos. De la tremenda suerte que tenemos al no obligarnos al dolor y sufrimiento. Hay miles que están obligados. Nuestra rutina sigue. Entran al colegio. Hoy, los dos van al colegio. Tienen la suerte y la alegría de poder ir al colegio. Estamos muy felices por eso. Sólo porque pueden ir al colegio, esto ya es más que suficiente para dar gracias a Dios por muchas otras cosas. (NdR: Hoy, 50 días después del terremoto y maremoto, vuelven a clases casi 1 millón de niños)



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